Gran Fondo Boyacá Mundial

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Diez años, diez camisetas

La historia del Gran Fondo Boyacá Mundial contada a través de sus jerseys, desde la primera edición de 2016 hasta «la 10» de 2026.

Hay una forma sencilla de contar diez años de una carrera: poner las camisetas en fila. Cada una fija un año y un estado de ánimo. Puestas juntas, dicen más sobre el Gran Fondo Boyacá Mundial que cualquier resumen.

Los lemas llegaron después. Las dos primeras ediciones no tuvieron ninguno: se corrieron y ya. El primero aparece en 2018, cuando el evento empezó a contarse a sí mismo.

Son diez ediciones en once años. En 2020 no hubo carrera, y esa ausencia también forma parte de la historia.

2016 — La primera

La camiseta inaugural salió a la carretera sin saber si habría una segunda. Trescientos setenta y cinco ciclistas rodaron esa primera vez por las carreteras que rodean Duitama, y el remanente económico de la edición se entregó a la Fundación Museo del Ciclismo. Desde el primer día, el evento se pensó como algo que devuelve.

2017 — La segunda

La segunda edición confirmó que lo de 2016 no había sido casualidad. El diseño se vuelve más contrastado, con naranja y negro, y aparece un gesto que se repetirá durante una década: el nombre del evento, grande, en el pecho.

Es también el año en que el Gran Fondo adopta su emblema. Nueve ediciones después sigue siendo el mismo, y por eso esta camiseta es la que más pesa de las diez: es donde el evento deja de ser una carrera y empieza a ser una marca.

2018 — La triple corona

El lema le puso nombre a la ambición. Boyacá vivía años dorados en el ciclismo mundial y el Gran Fondo empezaba a leerse como parte de esa conversación, no como un evento local más.

2019 — Reto Bicentenario

Doscientos años de la Batalla de Boyacá. La edición se ató a la efeméride y la ruta se llenó de sentido histórico: el Pantano de Vargas y el Puente de Boyacá dejaron de ser paisaje para volverse relato.

2021 — El retorno

El lema no necesita explicación. Después del año en blanco, volver a la carretera fue el acontecimiento. La camiseta de 2021 es la de una comunidad que comprobó que seguía ahí.

2022 — Alma de minero

Boyacá es tierra de esmeraldas, carbón y sal, y el ciclismo boyacense siempre ha tenido algo de esa terquedad subterránea: aguantar, insistir, salir. La edición lo dijo con todas las letras.

2023 — Etapa reina

En el ciclismo, la etapa reina es la más dura de la carrera. Usar ese nombre para una edición entera es una declaración: aquí se viene a sufrir un poco.

2024 — De Boyacá en los campos

El verso del himno nacional, devuelto a su geografía original. La octava edición llevó el evento a su lugar más literal: los campos de Boyacá, otra vez, como escenario de algo que vale la pena contar.

2025 — Mundialista por un día

El lema que mejor resume la promesa del evento. En 1995 el Mundial de Ruta se corrió en Duitama y el Alto del Cogollo se ascendió quince veces. Treinta años después, cualquiera que se inscriba puede medirse con esa misma carretera.

2026 — La 10

La décima edición se pone el número diez. En la cultura deportiva latinoamericana «ponerse la 10» significa liderazgo, compromiso y orgullo colectivo: es la camiseta que se le da a quien carga con el equipo.

El diseño de este año sintetiza en formas geométricas los monumentos y paisajes que definen al departamento —el Monumento del Pantano de Vargas, el Púlpito del Diablo del Nevado del Cocuy— y los reparte por toda la prenda.

Una década no se cumple; se conquista. Al alcanzar la cima de nuestros primeros diez años, reafirmamos que nuestra única competencia es nuestra propia historia.

Lo que queda

Diez camisetas es también diez veces que alguien decidió que valía la pena volver a organizarlo. Y once años en los que el remanente económico del evento —que es una corporación sin ánimo de lucro— terminó en manos de alguien más.

La de 2026 es la décima. Rodarla es, otra vez, ser mundialista por un día.