Foto a foto: así se fotografía el Gran Fondo Boyacá Mundial
Sin ráfaga, desde el piso y con Boyacá de fondo: César «Mecho» Jiménez cuenta cómo su equipo hizo las más de 16.000 fotos de La 10. Búscate gratis.
Las más de 16.000 fotos de La 10 tienen algo en común: ninguna salió de una ráfaga. Cada una la disparó una persona que escogió el lugar, la luz y el momento. Detrás de ese trabajo está César Jiménez, «Mecho», diseñador industrial, profesor y fotógrafo boyacense, capitán del equipo que cubre el Gran Fondo Boyacá Mundial desde hace cuatro años.
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Ver las fotos de La 10 →Hablamos con él unos días después de la carrera, mientras el álbum seguía creciendo. Después leyó el borrador y nos mandó sus notas. Esto es lo que nos contó.
«Boyacense de pura cepa»
Así se presenta Mecho, y lo dice con orgullo. Es diseñador industrial, con maestría en desarrollo de productos y estudios en comunicación visual. Desde 1994 es profesor universitario de diseño básico y composición en carreras de diseño y arquitectura. De la fotografía se considera «estudiante permanente», y del cine, «cinéfilo empedernido». En Instagram es @cdjimenezv.
Su trabajo sale de una idea sencilla: la generosidad no es solo de plata. «Es una generosidad con lo que uno sabe hacer, con lo que se puede compartir para ayudar a otras personas». Por eso no cubre el Gran Fondo solo. Cada año arma un equipo y le enseña. «Siempre intento que la gente de mi tierra destaque. Tenemos un nivel de inteligencia y de emprendimiento que muchas veces nosotros mismos no somos capaces de ver».
Los tres escalones
En Panamá, Mecho dicta un curso sobre el lenguaje de las formas: cómo se compone un objeto para que la gente entienda fácilmente lo que dice y lo use sin problema. Ahí enseña que un objeto es tres cosas a la vez:
- Lo que se ve. Sus formas.
- Lo que dice. Lo que uno lee en él, lo que entiende y lo que le hace hacer.
- Lo que hace sentir. Lo que representa para quien lo usa.
Lo explica con una casa. Un arquitecto puede hacer una que sirve para vivir, que no se cae y que tiene todos los servicios, hecha de cubos pegados uno al lado del otro. Otro hace una en la que se disfruta estar afuera y adentro, en la que desde la calle se intuyen los espacios de adentro y la luz cambia los colores y las sombras según la hora del día: una casa que invita a habitarla. Lo tercero depende de quien la vive: que le reafirme su manera de ser, que le recuerde algo especial, que la quiera o la odie. «Si la casa tiene las tres cosas, es un proyectazo».
Eso vale para todo lo creativo, y para la vida misma: basta cambiar al arquitecto por un escritor, por un médico o por un fotógrafo.
«Si solo se hace la primera parte, se hace lo básico. Las dos últimas entran en el campo de la mística, de la poesía, y es lo que hace que la belleza aparezca en las cosas».
Es lo que intenta enseñarles a los fotógrafos del equipo para cuando salen a tomar las fotos. Llegar ahí, dice, «se consigue con mucho trabajo y persistencia, algo que todavía estoy buscando». Su ejemplo es Messi, que hace las tres cosas en todos los partidos y lleva 20 años haciéndolo: «por eso es un genio».
Con un celular, cualquiera puede tomar una buena foto. Lo difícil es la constancia, como la de Messi: lograr 50 fotos buenas seguidas. «Eso no lo puede hacer ni un fotógrafo experimentado así muy fácil». En La 10, Mecho tomó unas 2.300 fotos, y revisó y editó unas 1.800.
Para eso, como en cualquier oficio, hay que prepararse. «Si los ciclistas entrenan para el Gran Fondo, nosotros también entrenamos».
«Para que los participantes disfruten de las fotos, nos toca trabajar mucho, no quedarnos en el primer escalón, para hacerlos sentir vivos y fuertes».
La belleza del alma
Para Mecho, la fotografía es una forma de entender el mundo, y pide paciencia. «Prácticamente nada se puede hacer bien a la primera. Hay que hacer una prueba y volver a hacerla, hasta que logre responder las preguntas que se planteó al principio».
Cualquiera puede tomar una foto nítida, dice. La diferencia está en la composición, en el color y en el momento. Empezó por el paisaje y por el retrato de la gente en su vida diaria, siempre pendiente de la luz: dónde cae, qué sombras deja, qué volumen le da a lo que fotografía. Y resume el oficio así:
«El trabajo del fotógrafo es capturar la belleza del alma que se tiene en frente. Si no lo logra, perdió la tarea».
Para eso no siempre hace falta nitidez. «A veces las fotos borrosas, movidas, también tienen un encanto especial», dice. Es el tema que más trabaja en su propia fotografía.
Las seis reglas del equipo
1. Primero, buena gente
El equipo de fotógrafos del GFBM es un grupo de amigos que viene de oficios creativos: hay diseñadores industriales, artistas plásticos, comunicadores, filólogos, ilustradores y músicos, y varios tienen dos o tres oficios relacionados con el arte. Mariana Jiménez, hija de Mecho, es filóloga, políglota, ilustradora digital, acuarelista y fotógrafa. Diego Guauque es saxofonista, diseñador, luthier y fotógrafo. Ricardo Gamboa es artista plástico, fotógrafo y lector empedernido. Luis Bello es politólogo y artista plástico.
Para entrar, sin embargo, no basta con el talento. «La condición principal es que sean buenas personas, dispuestas a entender la filosofía del trabajo y del evento y a colaborar. Lo demás se aprende con el ejercicio mismo». Buena gente, para Mecho, es gente dispuesta a echarle una mano al otro, pero pensando en el equipo. «Equipos con estrellas no son equipos».
El grupo se arma con meses de anticipación y en ese tiempo se comparten fotos y videos de deporte para mejorar. Mecho cree que esa cercanía no se ve, pero termina notándose en las fotos.
2. Saber de ciclismo
«Si yo no sé de ciclismo, no puedo tomar una buena foto de ciclismo, porque no sé cuál es el momento, cuál es el sufrimiento, la alegría que tiene un deportista». Mecho fue ciclista aficionado durante mucho tiempo y sigue las carreras y a los ciclistas colombianos.
3. Recorrer la ruta antes
Antes de la carrera el equipo hace un par de salidas por el recorrido. Sirven para conocerlo, para entender cómo va a funcionar el evento y para escoger el punto de cada fotógrafo.
4. Fondos limpios, con Boyacá detrás
En cada punto buscan fondos limpios, sin señales de tránsito ni casas desvencijadas, y con un paisaje que represente a Boyacá: el verde, la naturaleza. Cada foto es también «una muestra de nuestro departamento».
5. Desde el piso
El fotógrafo se ubica casi en el piso, por debajo de la cabeza del ciclista. Hay dos razones. El ciclista va agachado, y desde abajo se le ve la cara. Además, ese plano contrapicado hace ver importante a quien sale en la foto. «Eso es lo que buscamos con nuestros ciclistas: que se sientan lo más importante del evento».
No es fácil. Con la cabeza agachada, la luz no le llega a la cara al ciclista. Para Mecho eso no es un defecto: «Las sombras también son belleza». Y cita El elogio de la sombra, el ensayo del escritor japonés Junichiro Tanizaki.
6. Foto a foto, nunca en ráfaga
Hoy hay «cámaras trampa» que disparan cada vez que alguien pasa por delante: 50 o 60 fotos en menos de un minuto. El equipo de Mecho hace lo contrario. «Nosotros no disparamos nunca una cámara en ráfaga. Buscamos siempre disparar foto por foto, porque queremos capturar realmente el momento que estamos viendo, ese momento que es mágico».
Lo gigante y lo pequeño
Las panorámicas son otra cosa. No son las fotos que cada participante busca de sí mismo, pero son las que le cuentan a quien no conoce el Gran Fondo por dónde pasa. Mecho les tiene cariño. En las cronos y en las subidas, de vez en cuando sale una con un ciclista pequeño en medio de la montaña, «y la panorámica es una cosa que tiene muchísima fuerza». Piensa en Caspar David Friedrich, el pintor alemán de paisajes inmensos con una figura humana en medio, que muestra «esa dimensión de lo gigante».
La regla para su equipo pone un límite: el ciclista se tiene que poder reconocer. «No puede quedar muy, muy pequeñito, porque si no, la foto quedaría solo de paisaje».
El gesto también es la foto
En el álbum hay sonrisas y también hay caras de cansancio, y no a todo el mundo le gusta verse así. Mecho lo ve de otra manera. Recomienda la película oficial de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, que el Comité Olímpico Internacional publica gratis: un video «que todos los que tomamos fotos de deporte deberíamos ver». «Esa gente fue la que empezó a tomar las expresiones de los deportistas: el dolor, el sudor, el sufrimiento, el esfuerzo». Para él, son «las imágenes más expresivas que se pueden encontrar en el deporte».
Ver «Tokio 1964», la película oficial, en olympics.com
«Cada deportista debería estar orgulloso, porque ese es el momento cumbre, el resultado de su entrenamiento diario. No es para mostrárselo a nadie: es para que él mismo sienta que lo ha logrado».
Este año, además, cada foto del álbum tiene un botón para pedir que la retiremos. Si hay una tuya que no quieres ver publicada, la sacamos.
Un abrazo en la meta
En la llegada, Wilber Gil, uno de los fotógrafos del equipo, se acercó a tomarle la foto a una participante, una señora que no podía ni hablar de la emoción: movía la boca y no le salían las palabras. «El fotógrafo lo que hizo fue abrazarla. No le tomó la foto, pero sí la abrazó». Ella lloró, y cuando pudo hablar le dijo:
«Esto me está demostrando de lo que soy capaz».
Para Mecho, eso es lo que enseña el Gran Fondo: a retarse a uno mismo y a superarse. «Sirve también de psicólogo. El ciclismo, y más el Gran Fondo, es una terapia tremenda». Ese día Wilber tuvo varias historias parecidas, cuenta, y esa emoción también es parte del trabajo.
Poesía, no plástico
Mecho desconfía de la nitidez de más. Con tanta tecnología, y ahora con la inteligencia artificial, muchas fotos quedan tan enfocadas que se ven «como de plástico»: planas, sin magia. «La foto quedó muy bien enfocada, pero no cuenta nada más allá de lo que se ve». Se quedan en el primer escalón.
Su equipo busca otra cosa: textura, varias tonalidades, una foto natural. La fachada de una casa de muchos años detrás del ciclista ya empieza a contar una historia.
Boyacá, además, tiene su propia luz. «Boyacá lo que tiene es mucho gris y mucho verde, y los colores son muy apagados en las madrugadas. Pero después de que llueve, cuando hace mucha niebla, el amarillo y el naranja se vuelven más saturados, el verde se vuelve más verde». Su equipo cuida esos verdes para que se vean naturales: «cuántos tonos de verde puede uno encontrar en un paisaje».
Por eso pide mirar las fotos con calma, no al ritmo con que se pasan en Instagram. En ellas están las puertas, el color de las fachadas, los materiales. «El perrito que pasa por ahí, nosotros también lo cogemos. Esas cosas son las que le dan el carácter rural, bucólico al Gran Fondo».
Imprímela
El último consejo de Mecho no tiene que ver con la cámara. Que la foto no dure lo que dura una publicación. «En lo posible, que la gente la tenga impresa en su casa». Las fotos con los paisajes boyacenses y uno montando en bicicleta «les van a recordar toda la vida por dónde pasaron y cuándo pasaron», porque la franja de abajo tiene el año.
«Llegarán a los 70, a los 80 años, los que no los han cumplido, y tendrán esas fotos como uno de sus tesoros».
Una fotografía, dice, es capturar el tiempo: dentro de cinco años uno se va a ver más gordo o más flaco, y todos esos cambios están metidos en la foto. Las de Instagram y las redes son efímeras. «En el papel, la foto queda».
Mecho lo compara con los discos de acetato: tenerlos es poder tocar la música. Casi todas las cámaras son digitales, y el proceso también, pero la fotografía necesita imprimirse para valorarla y conservarla. Impresa, la foto llega al segundo y al tercer escalón, y el Gran Fondo se vuelve «una experiencia de carne y hueso y no una experiencia pasajera».
Por eso todas las fotos del álbum se descargan en tamaño completo, listas para imprimir.
Busca las tuyas por número de dorsal o con una selfie. Son gratis.
Ver las fotos de La 10 →Una a una
Las fotos de La 10 no salieron todas el mismo día, y tiene explicación. «Le metemos un poco de cariño a las fotos. Por eso es un poco la demora, porque las revisamos una a una». La máquina ayuda, pero no decide sola: «Nosotros no dejamos que la máquina edite solamente la foto». Lo que se le entrega a cada participante, dice, es otra cosa:
«Un afecto por el terreno, por el territorio, a través de las imágenes».
El equipo de La 10
Estas son las personas que hicieron las fotos de La 10, de la Expo Bici a la premiación: Alejandro Cely, César Jiménez, Daniela Noguera, Diego Guauque, Luis Bello, Mariana Jiménez, Ricardo Gamboa, Santiago Acosta, Santiago Vargas, Sergio Barragán, Víctor Córdoba y Wilber Gil.
Una foto de cada uno:
Preguntas rápidas
¿Dónde están las fotos del Gran Fondo Boyacá Mundial 2026?
En www.gfboyacamundial.com/es/fotos. Búscate por número de
dorsal o con una selfie.
¿Tienen costo?
No. Se descargan gratis y en tamaño completo.
¿Puedo pedir que retiren una foto mía?
Sí. Abre la foto y toca «Pedir que retiremos esta foto», o escribe a
gfboyacamundial@gmail.com.
¿Cuándo es el Gran Fondo Boyacá Mundial 2027?
El domingo 17 de octubre de 2027, en Duitama. Las inscripciones ya están
abiertas: inscríbete aquí.
La próxima foto puede ser la tuya
Mecho quiere que las fotos hagan una cosa más: antojar. Que quien las vea piense «yo debería estar en un sitio como este». «Vale la pena venir a visitar estos municipios», dice.